
Aquí podéis ver las hojas de palmera dispuestas en la voladera para que puedan cogerlas los agapornis, nada más las ponemos se vuelven locos, se lanzan sobre ellas y comienzan a cortarlas y mordisquearlas…
Este es el estado en que quedan las hojas unas horas después…
Una vez que han cortado las hojas y las han mordisqueado, para deshilacharlas y poder moldearlas y acoplarlas a la forma del nido, se las introducen entre las plumas para transportarlas hasta el nido, suponemos que esta costumbre heredada de sus parientes “salvajes” les permitía recolectar las hojas de palmera u otros materiales en lugares más alejados de la zona de nidificación (allí donde estuviesen disponibles), pueden con este método transportar más cantidad de ramitas que si las llevasen en el pico, además les permite hacer “otras cosas” mientras tanto (por ejemplo comer algo, beber, curiosear…), una muestra más de la inteligencia de estos pequeños loros.
Cuando ya tienen el material en el nido, comienzan a colocarlo dandole la forma, cada pareja aquí es un mundo, hay parejas que sólo ponen unas cuantas hojas a pesar de tener bastante material disponible, y hay otras parejas que hacen una autentica construcción, con cúpula y agujero lateral de acceso en los nidos verticales y con un antesala en la que suele dormir el macho en los horizontales…